La inteligencia artificial puede analizar facturas, contratos y datos de proveedores para detectar duplicados, importes inconsistentes y cobros fuera de acuerdo antes de liberar un pago.
Los agentes de IA pueden resolver consultas frecuentes, consultar información y escalar excepciones. La clave no está en reemplazar a las personas, sino en diseñar un flujo donde cada caso reciba el nivel de atención adecuado.